Carolina Andrea Navarrete González, Gabriel Saldías Rossel, Claire Mercier
En la actualidad, el campo literario occidental ha tendido a alejarse de esta mirada, entendiéndola como una forma de subordinación, donde "lo animal" es considerado solo a partir de lo que "lo humano" puede decir de este. Las contribuciones seminales de Derrida, Deleuze y Berger, por mencionar solo a algunos autores de relevancia, pusieron en entredicho la capacidad del ser hhmano para efectivamente dar cuenta de aquello que le excede en la condición animal, reafirmando la diferencia y el anhelo por estrechar ese abismo de comprensión mutua a través de ejercicios de reconocimiento conjunto. Al tomar en cuenta esta conceptualización nacen gran parte de las reflexiones posthumanistas contemporáneas respecto a la relación humano-animal, comprendiéndola no desde la homologación, sino a partir de una radical diferencia, la que, sin embargo, no implica en sí misma una necesaria separación absoluta. La literatura latinoamericana contemporánea se ha hecho eco de este modo de pensamiento durante las últimas dos décadas, asumiendo el problema desde una doble frontera conceptual: por un lado, plenamente consciente de que no es posible hablar por el animal, como lo hacía la literatura de principios de siglo XX, pero, por otro lado, con la certeza de que hablar sobre el animal conduce simplemente a un registro zoológico de sus características y comportamientos. Semejante aspiración se produce en armonía con los principios éticos del posthumanismo y asume, también, la mirada relacional que vincula a todos los seres vivos en una realidad compartida. Es dentro de este contexto que la obra "Solo un poco aquí" (2023) de la autora colombiana María Ospina Pizano, se erige como un material de análisis sumamente atingente para la discusión,? pues no solo asume el punto de vista animal como una estrategia narrativa que articula todo el texto a partir de un rico abanico de experiencias zoológicas, sino que, más importante aún, tematiza y problematiza la posibilidad de una vía de encuentro, ofreciendo conclusiones reveladoras respecto a las posibilidades y obstáculos que semejante aproximación entraña. El presente artículo busca examinar la posibilidad del encuentro humano-animal en la novela "Solo un poco aquí" abordando la propuesta narrativa de Ospina Pizano como un intento por reinterpretar la cuestión animal desde una mirada autorreflexiva y autocrítica en términos personales, colectivos (sociales, especialmente en torno a la condición latinoamericana dentro y fuera del continente) y situados (siempre en tránsito). Es nuestra hipótesis que la autora, plenamente consciente de las dificultades que existen literariamente para abordar la cuestión animal, ofrece en la novela aproximaciones tanto formales como temáticas para enfrentar el problema desde un posicionamiento posthumanista, es decir, consciente de la radical diferencia que aparta la experiencia animal de la no-animal, pero impelida por la voluntad de encontrar una tercera vía de representación literaria que permita concretar la posibilidad de un encuentro. En concordancia con esto, el análisis ofrecerá una panorámica general sobre los estudios animales, para luego avanzar hacia una caracterización de los elementos formales y narratológicos que componen la propuesta literaria de la autora, con especial énfasis en las dos secciones más extensas de la misma, buscando dar cuenta de las complejidades onto-filosóficas que tensionan el medio literario y su capacidad para dar cuenta de las aspiraciones éticas del posthumanismo crítico actual.
Currently, the Western literary field has tended to move away from this view, understanding it as a form of subordination, where “the animal” is considered only in terms of what “the human” can say about it. The seminal contributions of Derrida, Deleuze, and Berger, to name just a few relevant authors, called into question the ability of human beings to effectively account for that which exceeds them in their animal condition, reaffirming the difference and the desire to narrow this gap in mutual understanding through exercises in joint recognition. Taking this conceptualization into account, many of the contemporary post-humanist reflections on the human-animal relationship arise, understanding it not from homologation, but from a radical difference, which, however, does not in itself imply a necessary absolute separation. Contemporary Latin American literature has echoed this way of thinking over the last two decades, approaching the problem from a double conceptual frontier: on the one hand, fully aware that it is not possible to speak for animals, as early 20th-century literature did, but on the other hand, certain that talking about animals simply leads to a zoological record of their characteristics and behaviors. Such an aspiration is in harmony with the ethical principles of post-humanism and also assumes the relational view that links all living beings in a shared reality. It is within this context that the work Solo un poco aquí (2023) by Colombian author María Ospina Pizano stands out as highly relevant material for discussion, as it not only takes the animal point of view as a narrative strategy that articulates the entire text from a rich array of zoological experiences, but, more importantly, it thematizes and problematizes the possibility of a path to encounter, offering revealing conclusions about the possibilities and obstacles that such an approach entails. This article seeks to examine the possibility of human-animal encounter in the novel Solo un poco aquí by addressing Ospina Pizano's narrative proposal as an attempt to reinterpret the animal question from a self-reflective and self-critical perspective in personal, collective (social, especially regarding the Latin American condition within and outside the continent), and situated (always in transit) terms. It is our hypothesis that the author, fully aware of the literary difficulties involved in addressing the animal question, offers in the novel both formal and thematic approaches to confronting the problem from a post-humanist position, that is, conscious of the radical difference that separates the animal experience from the non-animal, but driven by the desire to find a third way of literary representation that allows for the possibility of an encounter. In line with this, the analysis will offer a general overview of animal studies, before moving on to a characterization of the formal and narratological elements that make up the author's literary proposal, with special emphasis on the two most extensive sections of the work, seeking to account for the onto-philosophical complexities that strain the literary medium and its capacity to account for the ethical aspirations of current critical posthumanism.