Laura Moyneur, Yomary Carrillo Tequia
Este trabajo analiza la centralidad de ciertos objetos cotidianos que Ana Penyas realza en su obra Estamos todas bien. Tales objetos—como un delantal o una cruz—enlazan tiempos y conectan las luchas de diferentes generaciones de mujeres, en donde la autora se sitúa como parte de esa genealogía. Dichos objetos emergen de la historia de las abuelas de Penyas, Maruja y Herminia, en la dictadura franquista y visibilizan un continuo de marginalización y violencia sexista que se conectan con las discriminaciones edadistas actuales y presentes que las abuelas sufren. La contranarrativa que Penyas crea es comprendida bajo el concepto de narrativas de reparación, acuñado por María Àngels Francés-Díez. De esta manera, exploramos la transmisión de recuerdos de Maruja y Herminia, enfocándonos en las representaciones culturales del lugar de las mujeres en la sociedad tanto en el pasado como en el presente. Los objetos resaltados—entendidos como objetos testimoniales, concepto desarrollado por Marianne Hirsch y Leo Spitzer—tienen diversos sentidos y funciones: por una parte, son elementos estructurales y de transición temporal de la obra; por otra parte, acarrean testimonio que narra y transfiere las experiencias de las abuelas, las cuales nos permiten analizar el estado de sometimiento de las mujeres de manera transtemporal.