En las letras hispanoamericanas es señero el dúo de largo aliento formado por Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, definido por el primero como una amistad de conversar y colaborar diariamente. Su fórmula de composición fue sincrónica y presencial. A partir de los años 60 reconocen su dificultad para dosificar el tono humorístico-satírico en favor de otros registros. Advierten que Bustos Domecq no puede escribir en serio, lo cual generaba dos problemas: la exuberancia verbal tiende a borrar el relato y, la mayor parte de las veces, en términos de audiencia, no es eficaz. El nuevo procedimiento que Bustos Domecq trae a la literatura consiste en convertir en historia ridícula cualquier invento con potencial dramático, para concluir que juntos escriben mal. En esa etapa de mayor concientización publican sus dos últimos libros, Crónicas de Bustos Domecq (1967) y Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977), motivo que nos invita a analizar sus estrategias de resolución
In Latin American literature, the long-standing partnership between Adolfo Bioy Casares and Jorge Luis Borges is notable, characterized by Bioy Casares as a friendship rooted in daily conversations and collaboration. Their collaborative process was synchronous and conducted in person. Starting in the 1960s, they acknowledged their challenges in moderating the humorous-satirical tone in favor of other narrative styles. They noted that their fictional author, Bustos Domecq, cannot write seriously, highlighting two issues: verbal exuberance often overshadows the narrative, and, frequently, it fails to resonate with the audience. The distinct approach of Bustos Domecq in literature involves transforming any scenario with dramatic potential into a ludicrous narrative, leading to the conclusion that they do not write well together. During this period of greater self-awareness, they published their final two books, Crónicas de Bustos Domecq (1967) and Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977), which serve as an invitation to analyze their resolution strategies.