Aiora Sampedro Alegria
En este artículo se abordan los principales eventos de capitalidades culturales europeas y, en concreto, la situada en 2016 en la ciudad de Donostia–San Sebastián. Este mecanismo designa una ciudad anfitriona encargada de organizar un programa de actos culturales y los beneficios esperados para las ciudades acogedoras pueden resumirse en dos vertientes: fomento de la cultura entre su ciudadanía y proyección internacional de la ciudad. Esto los sitúa en un plano cercano al capitalismo transestético en tanto que comparten tres características tales como imagen de la ciudad, participación ciudadana, como proponen Beatriz García Tamsin Cox, y vitalidad cultural, que permitirían plantear el encaje de estos eventos dentro de un régimen poscultural, en el que funcionan como place y national branding. En estos eventos, tiene su lugar, además, el patrimonio literario del lugar, mediante recorridos literarios o productos comerciales. Esto, relacionado con lo anterior, nos lleva a considerarlo dentro de una estrategia posliteraria.