Before writing and performing his first play Viva el Duque nuestro dueño (1975), José Luis Alonso de Santos had made a first experience as an author with El Auto del Hombre (1971), using texts taken from different plays by Calderón de la Barca, either literal or modified and adapted. Connecting the uncertainty of the Baroque with the existential anguish of the 20th century, Alonso de Santos wants to represent the yearning to build an existence in freedom, getting rid of the allegorical and dogmatic character of his classical source. It is an aesthetic phenomenon comparable to the portrait of Pope Innocent X that Francis Bacon (1953) painted on Velázquez’s original.
Antes de escribir y representar su primera obra de teatro Viva el Duque nuestro dueño (1975), José Luis Alonso de Santos había realizado una primera experiencia como autor con El Auto del Hombre (1971), sirviéndose de textos entresacados de distintos autos de Calderón de la Barca, literales, o modificados y adaptados. Sirviendo de conexión la incertidumbre del Barroco con la angustia existencial del siglo XX, Alonso de Santos quiere representar el anhelo por construir una existencia en libertad, deshaciéndose del carácter alegórico y dogmático de su fuente clásica. Se trata de un fenómeno estético comparable al retrato del papa Inocencio X que Francis Bacon (1953) pintó sobre el original de Velázquez.