Valparaíso, Chile
Brasil
Este dossier propone el concepto de microfascismo como clave analítica para comprender las formas contemporáneas del autoritarismo en contextos democráticos atravesados por la crisis del neoliberalismo. Lejos de concebirlo como un residuo del fascismo histórico, el texto lo entiende como un conjunto de disposiciones afectivas, prácticas cotidianas y regímenes de percepción que operan en la vida social mediante la movilización del miedo, el resentimiento y la nostalgia, configurando una phobopolítica que normaliza la exclusión y la violencia simbólica. Desde esta perspectiva, el microfascismo no actúa principalmente mediante la coerción institucional, sino mediante la producción de subjetividades dispuestas a defender jerarquías, fronteras identitarias y órdenes supuestamente “naturales”. Articula este marco teórico con un análisis del campo cultural y artístico, proponiendo que la literatura, el cine, las artes visuales, las prácticas sonoras y las producciones estéticas de pueblos indígenas, disidencias sexuales y colectivos subalternizados constituyen espacios privilegiados de resistencia micropolítica. Estas prácticas desarticulan los dispositivos microfascistas al intervenir en los afectos, las narrativas y los modos de subjetivación, abriendo posibilidades de fabulación, modulación y creación de lo común. El texto sostiene que el arte y la literatura no solo representan la crisis contemporánea, sino que operan como laboratorios de imaginación política capaces de erosionar las lógicas de homogeneización, control y clausura que sostienen el avance de la ultraderecha en América Latina y otros territorios.
This dossier proposes the concept of microfascism as a key analytical tool for understanding contemporary forms of authoritarianism in democratic contexts affected by the crisis of neoliberalism. Far from conceiving it as a remnant of historical fascism, the text understands it as a set of affective dispositions, everyday practices, and regimes of perception that operate in social life by mobilizing fear, resentment, and nostalgia, shaping a phobopolitics that normalizes exclusion and symbolic violence. From this perspective, microfascism does not primarily act through institutional coercion, but rather through the production of subjectivities willing to defend hierarchies, identity boundaries, and supposedly “natural” orders. It articulates this theoretical framework with an analysis of the cultural and artistic field, proposing that literature, cinema, visual arts, sound practices, and the aesthetic productions of indigenous peoples, sexual dissidents, and subalternized collectives constitute privileged spaces of micropolitical resistance. These practices dismantle microfascist devices by intervening in affections, narratives, and modes of subjectivation, opening up possibilities for fabulation, modulation, and the creation of the common. The text argues that art and literature not only represent the contemporary crisis but also operate as laboratories of political imagination capable of eroding.