Jorge Roselló Verdeguer
El turismo ha cambiado en pocos años la fisonomía y el paisaje lingüístico de la ciudad de Valencia. Muchos de los signos expuestos en su entorno público ya no se dirigen al vecindario local, sino a una población de paso que tiene otros intereses: son turistas y trabajadores de diversos lugares del mundo que se han establecido provisionalmente en Valencia. Pero para observar en toda su extensión los cambios hay que acudir a otras fuentes que nos muestren la transformación que se está viviendo. Además de la observación y el trabajo de campo que necesita un estudio de estas características, la literatura también es una fuente de conocimiento social y lingüístico. Recurrimos aquí a la obra literaria de Lahuerta Yúfera, un buen conocedor de la Valencia de los años 80 y 90 del siglo XX, que da cuenta en sus páginas de las transformaciones que han sufrido determinados barrios de la ciudad. En su lectura observamos cómo el paisaje lingüístico de muchos de sus establecimientos (locales comerciales, centros culturales, servicios públicos…) ya no se dirige al habitante del barrio, sino al turista. Los problemas que este fenómeno ha generado también tienen su reflejo en las protestas del vecindario, que manifiesta sus quejas y pide soluciones a las autoridades locales, claramente visibles en las fachadas y paredes de la ciudad.
Tourism has rapidly transformed both the appearance and linguistic landscape of Valencia. Many of the signs displayed in public spaces are no longer aimed at traditional local residents but at a transient population with different interests—tourists and workers from around the world who have temporarily settled in the city. However, fully understanding the scope of these changes requires looking beyond direct observation and fieldwork to other sources that shed light on the ongoing transformation.Literature, for instance, offers valuable social and linguistic insights. This study draws on the works of LahuertaYúfera, an expert on Valencia in the 1980s and 1990s,whose writings document the evolution of certain neighbourhoods. His accounts reveal how the linguistic landscape of many establishments—shops, cultural centres, public services, and more—has shifted from addressing local residents to catering primarily to tourists. The tensions resulting from this shift are also evident in local protests, with residents voicing their complaints and demanding solutions from authorities—messages that are clearly visible on the city’s façades and walls.