León, España
El objetivo de este trabajo es dar cuenta de la singular contribución de Caramuel y Lobkowitz (Madrid,1606-Vigevano, 1682) a dos de las cuestiones candentes en el pensamiento lingüístico de la Europa de la época: la identificación de la lengua primitiva de la humanidad y el origen de los idiomas nacionales. Si bien sostenida de forma minoritaria, una de las hipótesis al respecto es la que atribuye a la propia lengua vernácula la condición de lengua adámica. Es esta justamente la postura de Caramuel en dos de sus obras de juventud: Hebraeus Iberus (1635) y Declaracion mystica de las armas de España, invictamente belicosas (Bruselas, 1636), en las que defiende que la lengua primitiva de Hispania es la misma lengua de Adán, preservada de la confusión lingüística de la Torre de Babel, e identifica el castellano con la lengua original y Castilla con la sede de paraíso terrenal. Esta teoría, que implica tanto poner en tela de juicio la primogenitura del hebreo ‒mayoritariamente sostenida‒ como radicalizar la teoría tubálica, es única en la tradición española, pero guarda similitudes con las sostenidas para otros idiomas europeos en el contexto de una ideología nacionalista sobre la dignificación de las lenguas vernáculas, como se mostrará a través de la exposición del argumentario de Caramuel enmarcado en los trabajos de tipo diacrónico y de corte apologético existentes en la Europa del momento, en los que pudo inspirarse.
The aim of this paper is to highlight the unique contribution made by Caramuel y Lobkowitz (Madrid, 1606-Vigevano, 1682) to two of the burning issues in European linguistic thought at the time: the identification of the primitive language of humanity, and the origin of national languages. Although supported by a minority, one of the hypotheses in this respect attributes the status of Adamic language to the vernacular language. This is precisely Caramuel’s position in two of his early works: Hebraeus Iberus (1635) and Declaracion mystica de las armas de España, invictamente belicosas (Brussels, 1636), in which he argues that the primitive language of Hispania is the same language as that of Adam, preserved from the linguistic confusion of the Tower of Babel, and identifies Castilian with the original language, and Castile with the seat of earthly paradise. This theory, which questions the provenance of Hebrew (widely accepted) and radicalizes the Tubal theory, is unique in the Spanish tradition. Nevertheless, it bears similarities to those theories held for other European languages in the context of a nationalist ideology on the dignification of vernacular languages, as it will be shown through Caramuel’s arguments, framed within the diachronic and apologetic works existing in Europe at the time, by which he may have been inspired.