El presente trabajo aborda la relación intrínseca y fundacional entre la lírica de Gerardo Diego y la obra musical de Frédéric Chopin, presente siempre en muchos de sus textos, y que puede sintetizarse con la máxima barroca italiana Prima la Musica e poi le parole. La obra de Diego, considerada desde la perspectiva de una arquitectura rigurosa encauzada hacia la «armonía íntima del ser», se nutrió de una profunda experiencia musical que cristalizó tempranamente en sus Paráfrasis románticas de los Nocturnos de Chopin, concebidas en 1918. El rigor constructivo de este proyecto —donde el autor articuló el ritmo poético según una pauta musical— se sustentará en un vasto conocimiento intelectual, evidenciado por su extensa biblioteca personal de partituras y textos musicológicos que influyeron tanto en su pensamiento crítico como en su propia escritura. Del mismo modo veremos cómo la evolución textual de esta obra estuvo inseparablemente ligada a su continua experiencia performativa, dentro del formato de conferencias-concierto iniciadas en 1918 —y no en 1919, como en ocasiones se ha propuesto—, y en cuyas veladas el poeta interpretaba las piezas de Chopin mientras presentaba sus versos, sirviendo como un crucial laboratorio público para la maduración textual del poemario a lo largo de más de cincuenta años. Su dilatada y controvertida historia editorial se refleja en su publicación inicial —la configuración provisional como Nocturnos de Chopin en 1963— y su forma definitiva en 1969 con el título Ofrenda a Chopin (1918-1962). Desarrollaremos, pues, parte del contexto que debe ser tomado en consideración para comprender cómo la construcción de estas arquitecturas líricas se nutrió no solo de la escritura pianística chopiniana, sino también de un diálogo constante entre la dimensión poética de su autor y su condición intelectual como músico y conferenciante a través de su práctica interpretativa.
This paper addresses the intrinsic and foundational relationship between the lyricism of Gerardo Diego and the musical work of Frédéric Chopin, who was a constant presence in his texts and can be summarized by the Italian baroque maxim Prima la Musica e poi le parole. Diego's work, considered from the perspective of a rigorous architecture aimed at achieving the «inner harmony of being», drew from a deep musical experience that crystallized early in his Paráfrasis románticas de los Nocturnos de Chopin, conceived in 1918. We will explore how the constructive rigor of this project—where the author articulated poetic rhythm according to a musical pattern—was supported by an extensive intellectual knowledge, evidenced by a personal library with works by Chopin and numerous musicological texts that influenced both his critical thought and his own writing. Similarly, we will examine how the textual evolution of the work was inseparably linked to a continuous performative experience, manifested in the format of lecture-concerts initiated in 1918—not in 1919—in which the poet performed Chopin's pieces while presenting his verses, serving as a crucial public laboratory for the textual maturation of the poetry collection over more than fifty years. Its long and controversial editorial history is reflected in its initial publication—a provisional configuration as Nocturnos de Chopin in 1963—and its definitive form in 1969 with the title Ofrenda a Chopin (1918-1962). We will thus develop part of the context that must be considered to understand how the construction of these poetic architectures was nourished not only by Chopin's pianistic writing but also by a constant dialogue between the creative and written dimension of its author and his intellectual condition as a musician and lecturer through his interpretative practice.