Catalina Forttes-Zalaquett
Este artículo examina las conexiones entre literatura gótica, magia y asombro en la narrativa latinoamericana reciente a partir de la figura de la bruja como recurso estético y político. Se argumenta que, en los textos Nuestra parte de noche de Mariana Enríquez, Las voladoras de Mónica Ojeda, Distancia de rescate de Samanta Schweblin, Cometierra y Miseria de Dolores Reyes, y Brujas de Brenda Lozano, la bruja emerge como respuesta al daño extractivista y a la violencia patriarcal, pues su magia ofrece prácticas simbólicas capaces de resistir, contener y resignificar dichas violencias. La bruja, en el presente análisis, contrasta con la figuración patriarcal tradicional, que la asocia con lo irracional y lo desviado, ya que aquí se la interpreta como mediadora entre mundos y como agente de cuidado y reconfiguración imaginativa de lo social. Asimismo, se caracteriza el gótico para destacar la capacidad de la bruja de expresar lo indecible mediante el uso de saberes excluidos por la modernidad ilustrada.
This article explores the intersections between Gothic literature, magic, and wonder in recent Latin American narrative, focusing on the witch as an aesthetic and political resource. It argues that in texts such as Nuestra parte de noche by Mariana Enriquez, Las voladoras by Mónica Ojeda, Distancia de rescate by Samanta Schweblin, Cometierra and Miseria by Dolores Reyes, and Brujas by Brenda Lozano, the witch emerges as a response to extractivist violence and patriarchal structures, since her magic offers symbolic practicesthat resist, contain, and resignify harm. In contrast to patriarchal figurations that cast her as irrational or deviant, the witch is here read as a mediator between worlds and as an agent of care, resistance, and imaginative social reconfiguration. The Gothic is also emphasized as a genre that enables the witch to articulate the unspeakable through knowledges excluded by Enlightenment modernity.