Barcelona, España
El presente artículo propone un análisis del dispositivo temporal de La flor (Mariano Llinás, 2018) partiendo de las categorías estéticas de los estudios performativos. En el cine de ficción de larga duración, la experiencia de percepción del tiempo suele asociarse a la desaceleración de la acción que proponen cinematografías basadas en tomas largas y estáticas, una concepción que identifica el tiempo de la toma con el tiempo real percibido. En cambio, la temporalidad de la performance está estrechamente vinculada a su condición de acontecimiento ontológico, no equiparable a su registro audiovisual. Analizando las tres escenas autorreferenciales del filme, se argumenta que La flor plantea una temporalidad performativa concibiendo los procesos de producción y de exhibición como acontecimientos autorreferenciales y análogos, esquivos a la codificación en imagen. Así, se incidirá en el modo en que la intermitencia y la duración prolongada vincula el film como artefacto sígnico al tiempo extradiegético.
This article analyses temporality as a device in Mariano Llinás’s La flor (2018) through the lens of aesthetic categories drawn from performance studies. In long-form fiction cinema, the perceived experience of time is often associated with a deceleration of action in films that use long and static takes. This is a form of temporality that equates the duration of the shot with perceived real time. In contrast, performance temporality is intrinsically linked to its status as an ontological event, distinct from its audiovisual documentation. By examining the film’s three self-referential scenes, this paper argues that La flor establishes a performative temporality by framing its production and exhibition processes as analogous and self-referential occurrences that resist encoding within the image. Consequently, the analysis will emphasize how intermittence and extended duration connect the film, as a signifying artifact, to extradiegetic time.