Laia Quílez Esteve
Los objetos que sobrevivieron a contextos de violencia totalitaria no solo funcionan como pruebas materiales del pasado traumático, sino que también pueden actuar como dispositivos afectivos y críticos, capaces de interpelar al público mediante la resignificación estética y política que adquieren en manos de las generaciones posteriores a quienes sufrieron ese tiempo de represiones. Partiendo de los Estudios de Memoria y los Nuevos Materialismos, desde un enfoque comparativo y analítico, este artículo analiza las significaciones que adquieren algunos de estos objetos en distintas geografías (España, Argentina y Chile), a partir de distintos puntos de vista (descendientes de víctimas e hijos de victimarios). Para ello, se analiza la exposición Objectes (des)apareguts (2021), así como los documentales El hijo del cazador (2018), Punto de encuentro (2022) y Bastardo. La herencia de un genocida (2023).
Objects that survived totalitarian violence not only function as material evidence of a traumatic past, but can also act as affective and critical devices, able to engage the public through the aesthetic and political re-signification they acquire in the hands of later generations. Drawing from Memory Studies and New Materialisms, and using a comparative and analytical approach, this article analyses the meanings these objects take on in different geographical locations (Spain, Argentina, and Chile), from various viewpoints (descendants of victims and children of perpetrators). The article will approach the exhibition Objectes (des)apareguts (2021), as well as the documentaries El hijo del cazador (2018), Punto de encuentro (2022), and Bastardo. La herencia de un genocida (2023).