Francisco Sánchez Sánchez, Gerardo A. Pérez Barradas
El presente trabajo explora la evolución de los espacios y modalidades de enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras, particularmente para el caso del idioma inglés en la UAM a lo largo de sus 50 años de historia. Desde los tradicionales salones de clase con pizarrón y bancas, hasta la incorporación de tecnologías multimedia y espacios virtuales durante la pandemia de COVID-19, la UAM ha buscado adaptarse a las necesidades cambiantes de sus estudiantes. Se destaca la importancia de la flexibilidad y la innovación en los entornos de aprendizaje, así como la transición de modalidades presenciales a modelos híbridos y a distancia.
También se reflexiona sobre el impacto de factores externos, como la pandemia y los avances tecnológicos, en la configuración de los espacios educativos. Se subraya la necesidad de crear entornos inclusivos y equitativos que fomenten el aprendizaje autónomo y el desarrollo de habilidades para el siglo XXI. Además, se rescata la importancia de la interacción humana y el papel de la universidad como "nodriza" de posibilidades para enfrentar futuros inciertos.
This work explores the evolution of language teaching-learning, particularly for English as a second language, using different spaces and modalities at UAM throughout its nearly 50-year history. From traditional classrooms with blackboards and desks to the incorporation of multimedia technologies and virtual spaces during the COVID-19 pandemic, UAM has sought to adapt to the changing needs of its students. It highlights the importance of flexibility and innovation in learning environments, as well as the transition from face-to-face modalities to hybrid and distance models.
The paper also reflects on the impact of external factors, such as the pandemic and technological advances, on the configuration of educational spaces. It emphasizes the need to create inclusive and equitable environments that foster autonomous learning and the development of 21st-century skills. In addition, it highlights the importance of human interaction and the role of the university as a "nurturer" of possibilities to face uncertain futures.