A PESAR DE SU POPULARIDAD durante los siglos XVI y XVII, el género épico ocupó un lugar marginal en los estudios sobre la modernidad temprana iberoamericana a lo largo de todo el siglo XX. A principios de la década del 2000, sin embargo, empezó a surgir un interés por la poesía épica que tuvo entre sus premisas dar a conocer las posibilidades de un género ante todo ambiguo: un género que linda entre la historia y la poesía; que es flexible y a la vez estático; que responde a prácticas de mecenazgo y es profundamente revolucionario; y que es también un vehículo de expresión local y simultáneamente global. En síntesis, un género que no es otra cosa que el espejo de una época convulsa.
En las últimas dos décadas, la cantidad y calidad de los estudios sobre este género literario han aumentado significativamente y son cada vez más los investigadores que profundizan en los avatares de estos siglos a partir de la lectura de sus octavas reales. En este “renacimiento”, como lo llamó en su momento Raúl Marrero-Fente (Poesía épica colonial del siglo XVI: Historia, teoría y práctica. Iberoamericana/Vervuert, 2017, p. 14), los poemas épicos de tema americanista han recibido especial atención. Esto se debe a que, si hay un poema épico que siempre pudo escapar del olvido, este fue el poema colonial por antonomasia: La Araucana (1569, 1578, 1589) de Alonso de Ercilla y Zúñiga. No solo fue la de Ercilla una epopeya muy popular en su momento, sino que también fue este el poema que consolidó un estilo de hacer poesía en el que los conflictos políticos y la praxis colonial se ubican en el centro. Ercilla inaugura un subgénero y los poemas épicos de tema americano que se componen y publican posteriormente siempre responden y vuelven a él. No obstante, y pese a la cuantiosa bibliografía sobre La Araucana, son muy pocas las investigaciones que indagan en el impacto del poema de Ercilla para la formación de una voz autorial americana. El estudio de Imogen Choi cumple con llenar este vacío y nos presenta una lectura muy completa de la poesía épica del Perú colonial del siglo XVI y la primera década del XVII.
Choi se concentra en estudiar tres poemas épicos que reflejaron una serie de ideas innovadoras y provocadoras sobre la guerra y la comunidad política: la misma Araucana, el Arauco domado de Pedro de Oña (1596) y [End Page 135] Armas antárticas de Juan de Miramontes Zuázola (ca. 1608–09). A partir de la imagen del espejo, la autora arguye que estos poemas son, por un lado, reflejo de los temas y conflictos de sus propios tiempos. Por el otro, presentan un efecto espejo en su propia condición formal: en la reflexión de los últimos dos versos de las octavas y en la serie de correspondencias que se establecen entre episodios aparentemente incomunicados. Choi también indaga en las relaciones que mantienen estos tres poemas entre sí, y que evidencian cómo un poema es espejo de otro. A partir de un análisis formal, en el que se distinguen expresiones formulaicas, alusiones, símiles, figuras e imágenes, Choi logra desentrañar lo que estos poemas indirectamente nos dicen sobre el pensamiento político de la época.
El libro se divide en cuatro capítulos: un capítulo que presenta el contexto local e intelectual en el que se sitúan los tres poemas que van a discutirse y tres capítulos dedicados al análisis de cada uno de ellos. En el capítulo 1 se abordan los debates sobre la guerra justa, las comunidades políticas y la legitimidad de la conquista española de América que permearon las discusiones políticas del periodo. Con mayor o menor incidencia, cada uno de estos poemas presenta una postura sobre estos debates y refuerza su lugar en la polémica. A diferencia de Ercilla, Oña y Miramontes lo hacen desde...