En el presente artículo se analiza la descripción de las ruinas del Coliseo romano en Del Ebro al Tíber (1864) de Amós de Escalante, atendiendo a su filiación estética con el posromanticismo español y, en particular, a la influencia de Gustavo Adolfo Bécquer. A partir del examen comparado con el texto becqueriano sobre el monasterio de San Juan de los Reyes en Historia de los templos de España (1857), se demuestra que Escalante adopta y reelabora una misma poética de la ruina: la que concibe los vestigios del pasado no como objetos arqueológicos, sino como espacios visionarios y morales donde la imaginación poética restituye la vida y el sentido a lo destruido. El artículo identifica los recursos formales compartidos que configuran una estética de lo sublime y lo alucinatorio, en la que la contemplación de las ruinas deviene experiencia espiritual. Sin embargo, frente a la ambigüedad melancólica de Bécquer, Escalante transforma la visión romántica en alegoría cristiana y en lectura providencialista de la historia, convirtiendo el Coliseo en símbolo de redención y martirio. De este modo, su escritura ejemplifica el tránsito del Romanticismo español hacia una sensibilidad confesional y moralizante en la literatura de viajes de la segunda mitad del siglo XIX.
In this article we examine Amós de Escalante’s depiction of the ruins of the Roman Colosseum in Del Ebro al Tíber (1864), focusing on its aesthetic affiliation with Spanish post-Romanticism and, in particular, the influence of Gustavo Adolfo Bécquer. Through a comparative analysis with Bécquer’s text on the monastery of San Juan de los Reyes in Historia de los templos de España (1857), it is shown that Escalante adopts and reworks a shared poetics of the ruin: one that conceives the remnants of the past not as archaeological objects, but as visionary and moral spaces where poetic imagination restores life and meaning to what has been destroyed. The article identifies the formal devices common to both authors which together create an aesthetic of the sublime and the hallucinatory, wherein the contemplation of ruins becomes a spiritual experience. However, unlike Bécquer’s melancholic ambiguity, Escalante transforms the Romantic vision into a Christian allegory and a providential reading of history, turning the Colosseum into a symbol of redemption and martyrdom. In this way, his writing exemplifies the transition of Spanish Romanticism toward a more confessional and moralizing sensibility within the travel literature of the second half of the nineteenth century.