Bernardita Eltit Concha
El artículo plantea un contrapunto a la lectura crítica que ha exaltado a Catalina de los Ríos y Lisperguer como figura contrahegemónica a partir de la publicación de la novela Maldita yo entre las mujeres (1991) de Mercedes Valdivieso. Mediante el análisis de un proceso judicial fechado en 1664 por el desentierro y la muerte de Micaela, mujer esclavizada en su servicio, se reintroducen las fábulas judiciales invisibilizadas en la vasta red discursiva sobre esta figura. La propuesta central es pensar a la Quintrala como un personaje paradojal construido entre los discursos de la ley y los de la literatura: simultáneamente ícono antipatriarcal y encomendera acusada de graves crímenes, cuya complejidad resulta clave para comprender las diversas narraciones que constituyen imaginarios sobre el periodo colonial chileno.
The article offers a counterpoint to the critical readings that have celebrated Catalina de los Ríos Lisperguer as a counter-hegemonic figure based on the publication of Mercedes Valdivieso’s novel Maldita yo entre las mujeres(1991). Drawing on the 1664 judicial process regarding the death of Micaela, a woman enslaved in her service, it reintroduces the judicial fables that have been rendered invisible within the extensive discursive network surrounding this figure. The central argument is to consider la Quintrala as a paradoxical character, shaped between the discourses of law and literature: simultaneously an anti-patriarchal icon and an encomendera accused of serious crimes, whose complexity is key to understanding the various narratives that constitute the imaginary of the Chilean colonial period.