Andherson J. Aguirre Lanegra
La creciente fragilidad de los marcos institucionales y simbólicos en el mundo contemporáneo plantea una urgente necesidad de repensar los fundamentos del orden normativo. En este contexto, la literatura se configura como un espacio privilegiado para interrogar los procesos de disolución de la legalidad y emergencia de formas regresivas de organización social. En ese sentido, el objetivo del artículo es analizar El Señor de las Moscas de William Golding como una alegoría crítica del colapso del orden normativo, mediante una lectura hermenéutica, con el fin de examinar cómo la disolución de los marcos simbólicos e institucionales habilita la emergencia de nuevas formas de poder basadas en la violencia, la desindividualización y la regresión pulsional, revelando así la fragilidad estructural de la civilización. El análisis demuestra que la novela construye una alegoría del colapso institucional, donde el vacío normativo no genera anomia, sino un orden degenerado regido por el miedo, la exclusión y la violencia simbólica. Golding revela que la civilización es una construcción precaria, sostenida por mecanismos de legitimación frágiles y susceptibles de disolución ante la emergencia de pulsiones destructivas. Los hallazgos permiten comprender El Señor de las Moscas como un dispositivo narrativo que anticipa los procesos contemporáneos de erosión de la legitimidad institucional para pensar los límites del derecho, las condiciones de su quiebre y las formas simbólicas que articulan el poder en contextos de excepción.
The growing fragility of institutional and symbolic frameworks in contemporary society highlights the urgent need to reconsider the foundations of normative order. In this context, literature becomes a privileged medium through which to interrogate the dissolution of legality and the emergence of regressive forms of social organization. This article analyzes Lord of the Flies by William Golding as a critical allegory of normative col-lapse, using a hermeneutic approach to examine how the erosion of symbolic and institutional structures enables the rise of new power dynamics rooted in violence, deindividuation, and drive regression. The analysis reveals that the novel does not portray mere chaos but a degenerate reorganization of order, governed by fear, exclusion, and symbolic violence. Golding suggests that civilization is a fragile construct, maintained by unstable mechanisms of legitimation and constantly threatened by latent destructive impulses. The findings position the novel as a narrative device that anticipates contemporary processes of institutional erosion and offers critical insights into the limits of law and the symbolic foundations of power under conditions of exception.