Palma de Mallorca, España
El artículo presenta “Páramos” (1983) y “En la arena de Padua” (1992), dos poemarios de Reina María Rodríguez (La Habana, 1952), autora que comienza a publicar en los años 80 y que pertenece a una generación de poetas que cambia radicalmente las temáticas de sus producciones al mover el foco de los temas políticos, raciales y sociales a un terreno más íntimo y cotidiano. Se entiende que el núcleo central de su poética gira alrededor de las nociones de “isla” y de “agua de mar” y se analiza el modo en el que el trabajo con dichos elementos permite la construcción de un escenario simbólico brumoso que vuelve explícitas las limitaciones de la percepción y la distancia insuperable entre el sujeto y el mundo. A su vez, se analiza cómo las obras estudiadas trabajan con el agua en tanto materia que permite la propuesta de una escritura fundada en la fluidez, lo que se opone a la rigidez del pensamiento falogocéntrico y los registros epistemológicos eurocéntricos. Siguiendo estas ideas y leyendo los poemarios desde la perspectiva de la filósofa y psicoanalista Luce Irigaray y el feminismo poshumanista de Astrida Neimanis, la hipótesis principal es que el trabajo con la fluidez que lleva a cabo la obra de Reina María Rodríguez posibilita la exploración de vías alternativas de conocimiento y de representación de la palabra y de lo sensorial y la configuración de un espacio discursivo de expresión de la identidad femenina.
This article examines “Páramos” (1983) and “En la arena de Padua” (1992), two poetry collections by Reina María Rodríguez (Havana, 1952) who began publishing in the 1980s. She belongs to a generation of poets who shifted the focus of their works from political, racial, and social themes to more intimate and everyday topics, and the crux of her poetry revolves around the notions of “island” and “sea water”. This article investigates how working with these ele-ments constructs a misty, symbolic scenario, which highlights the limitations of perception and the unbridgeable distance between an individual and the world around them. Furthermore, it explores how her poems engage with water as an element that facilitates the creation of a poetic language grounded in fluidi-ty. Drawing on the perspectives of philosopher and psychoanalyst Luce Irigaray and Astrida Neimanis’ notions on post-humanist feminism, the main hypothesis posited is that these procedures propose a form of writing and thought that, in contrast to the rigidity of phallocentric thinking and epistemological Eurocentric foundations, enables the exploration of alternative avenues of knowledge and representation of the word and the sensorial and establishes a discursive space for the expression of female identity.