Joyce Tolliver
La gota de sangrede Pardo Bazán (1911) suele ser denominada “la primera novela policíaca de España,” ya que el narrador/protagonista intenta curar su “neurastenia” mediante la investigación de un asesinato. Cuando no se le considera como simple entretenimiento, normalmente se emplea un enfoque crítico basado en el género del relato de crímenes. Este artículo ofrece un cambio de enfoque, sustituyendo el de género literario por el de género-sexo. A medida que avanza su narración, Selva, el protagonista, revela su egoísmo, misoginia y ansiedades sexuales. La trama culmina con insinuaciones de violencia sexual que rozan lo sádico. Para indagar en las implicaciones de la dinámica narrativa creada por este narrador moralmente repugnante, recurro al concepto de “sadismo empático” elaborado por Fritz Breithaupt, así como a la construcción de la “empatía por el demonio” analizada por Adam Morton. Mediante la examinación de la construcción de esta “empatía por el demonio” se revela un agudo comentario sobre la patología fundamental de los modelos de masculinidad de la España de después del 98. Así, en vez de una novelita enteramente lúdica, La gota de sangrese revela como una de las obras más serias de Pardo Bazán.
Pardo Bazán’s La gota de sangre(1911) is routinely referred to as “Spain’s first detective novel,” since the novella’s narrator/protagonist undertakes a murder investigation as a cure for his self-diagnosed “neurasthenia.” When read seriously, rather than dismissed as mere light entertainment, it is nearly always analyzed within the context of the crime fiction genre. I argue that a richer reading is available when the lens of genre is replaced by a lens of gender. As the narrative progresses, the narrator/protagonist, Selva, reveals his self-absorption, misogyny, and sexual anxieties, culminating in a disturbing suggestion of sexual violence bordering on sadism. In an attempt to understand the remarkable gendering of the narrative dynamics in this novella, I draw on Fritz Breithaupt’s concept of “empathic sadism” and Adam Morton’s “Empathy for the Devil” to examine the implications of the author’s creation of narrative empathy for a repellent male narrator. I suggest that when readers recognize and resist the “empathy with the devil” that Pardo Bazán constructs, the detective story becomes a commentary on the pathological models of masculinity of post-1898 Spain. What is often portrayed as a light-hearted jaunt is actually among Pardo Bazán’s most serious works.