El diplomático Vicente Girbau León (Gijón, 1923–Madrid, 1998) se vio abocado al exilio tras su participación (como militante de la Agrupación Socialista Universitaria, ASU) en los disturbios universitarios de 1956 en Madrid, por la que fue juzgado y sufrió nueve meses de cárcel. Durante sus años de alejamiento de España, hasta su retorno definitivo, en 1975, se dedicó profesionalmente, como muchos otros exiliados españoles y latinoamericanos, a la traducción en distintos organismos de las Naciones Unidas en París, Viena, Ginebra y Roma; además, tradujo del inglés un libro del economista Joseph A. Schumpeter. Fue uno de los cinco fundadores de la editorial Ruedo Ibérico, en cuyos primeros años de andadura se ocupó de la búsqueda de novedades para la editorial y la supervisión de las traducciones al español. Por otra parte, en su primer decenio de exilio se dedicó intensamente a la publicación de artículos sobre política internacional y sobre la situación de España bajo el franquismo. En 1976 reingresó en la Carrera Diplomática, de cuyo servicio había sido separado a finales de 1958, y desempeñó distintos puestos en Madrid, Pau, Berna y La Valeta.
The diplomat Vicente Girbau León (Gijón, 1923–Madrid, 1998) was forced into exile after participating in the 1956 university riots in Madrid as a member of the Agrupación Socialista Universitaria – Spanish for University Socialist Group (ASU) –, an action for which he was tried and sentenced to nine months in prison. During his years away from Spain and until his definitive return in 1975, he devoted himself, just like many other Spanish and Latin American exiles, to his work as a translator at various United Nations agencies in Paris, Vienna, Geneva and Rome. He also translated a book by economist Joseph A. Schumpeter from English into Spanish. He was one of the five founders of the publishing house Ruedo Ibérico, where, during its early years, he was in charge of finding new titles to publish, as well as supervising the translations into Spanish. During his first decade in exile, he also keenly dedicated himself to publishing articles on international politics and the situation in Spain under Franco. In 1976 he rejoined the diplomatic service, from which he had been removed at the end of 1958, and held various posts in Madrid, Pau, Bern and Valletta.