Miguel Carabias Orgaz
Se da a conocer un texto fechado en 1833, manuscrito y firmado por Felipe Villaranda, en que se opone una serie de objeciones al recién publicado tomo II de la edición del Quijote con los comentarios de Diego Clemencín. Su principal interés radica en el hecho de constituir una primera reacción crítica a aquella magna edición, la cual suscitará diversos reproches y puntualizaciones a lo largo del siglo XIX, como los de Hartzenbusch, Juan Calderón o Alberto Lista.