Roland Béhar
La traducción al castellano de los Triumphi de Francisco Petrarca publicada en 1554 por Hernando de Hozes brinda la ocasión, merced a su rico aparato de paratextos, de desplegar una reflexión detallada sobre la traducción de un clásico y la necesidad de su retraducción en pleno Renacimiento. Además de responder a un proyecto de promoción del dedicatario, el duque de Medinaceli, en la corte del futuro Felipe II –en la que el secretario Gonza-lo Pérez, en especial, ocupa un lugar destacado– permite observar, con una perspectiva de crítica genética, cómo la elaboración progresiva de la traducción se hace mediante la colaboración de varios ingenios, unidos todos por un imperativo de retraducción para lograr una adecuación al modelo que esté a la altura del clasicismo literario entonces vigente.
The 1554 Spanish translation of Triumphi by Francesco Petrarca, published by Hernando de Hozes, offers— thanks to its rich paratextual apparatus— a valuable opportunity to develop a detailed reflection on the translation of a classical work and the necessity of its retranslation during the Renaissance. Beyond serving a promotional project for the dedicatee, the Duke of Medinaceli, at the court of the future Philip II —where the secretary Gonza-lo Pérez, in particular, held a prominent position—, it also allows, from the perspective of genetic criticism, an observation of how the progressive elaboration of the translation was carried out through the collaboration of several men of letters, all united by a retranslation imperative aimed at achieving a version worthy of the classical literary standards of the time.