Este artículo desarrolla una idea del ensayo póstumo de Pablo Chiuminatto Crítica del juicio final: que las humanidades poseen un potencial transformador debido a su vínculo con la experiencia de la crisis y del final. Frente a los discursos de duelo que anuncian su decadencia o desaparición, Chiuminatto entiende a las humanidades como la oportunidad de un saber que se forma en el borde de la catástrofe. A partir de esta idea, el artículo propone la noción de acción simulativa para describir un tipo de práctica —ejemplificada en los videojuegos— en la que la simulación del fin opera como ejercicio crítico y formativo, distinto tanto de la contemplación estética como de la acción comunicativa.