Oleksandra Ohrynchuk, Artur Gudmanian, Yurii Komirenko, Kostiantyn Mamchur, Vira Syniakova
El estudio se centra en el análisis del impacto de la globalización y las tecnologías digitales en la transformación de las normas lingüísticas en el discurso digital moderno. La relevancia del trabajo se debe al papel cada vez más importante de la comunicación digital, en la que el lenguaje se convierte en un factor clave de la identidad cultural y la integración social. El objetivo es identificar las interdependencias entre el nivel de madurez digital de los Estados, la intensidad de la hibridación lingüística y la dinámica de la variabilidad sociolingüística. El objeto del estudio es el espacio lingüístico digital del entorno de comunicación global. La metodología se basa en una combinación de enfoques sistémicos, institucionales, econométricos y corpus lingüísticos, utilizando bases de datos estadísticas oficiales y corpus de textos digitales del período 2015-2024. Los resultados muestran que, durante este período, el índice de desarrollo de las TIC aumentó de 5,32 a 7,41 puntos, el índice DESI, de 48,7 a 70,4 puntos, y la proporción de usuarios de Internet, del 58,2 % al 84,3 %. Al mismo tiempo, el número de idiomas con representación digital aumentó de 312 a 387, y la proporción de contenidos en inglés disminuyó del 55,1 % al 49,3 %. El índice de hibridación aumentó de 0,42 a 0,61, lo que indica claramente el establecimiento de un modo policéntrico o un discurso digital multinodo. La hibridación es tanto un método como un grado: diferentes idiomas o sus elementos estructurales utilizados en el mismo mensaje (verbal o simbólico), así como mensajes con códigos mixtos totales o parciales; hashtags expresados en diferentes formas lingüísticas o fuentes, etc. (mensajes multimedia). Esto muestra cómo se organizan los diversos componentes lingüísticos dentro de una unidad estructural, hasta llegar a mensajes multimedia que integran códigos escritos provenientes de diferentes fuentes y formas, en varios niveles de hibridación. El modelo econométrico registró una correlación muy alta y positiva entre la madurez digital y la hibridación (r=0,82).