El artículo defiende la necesidad de vincular la comprensión lectora con la oralidad como vía para favorecer el desarrollo de la lengua en las aulas, especialmente del léxico formal y académico. Se argumenta que una parte del alumnado no hace un uso activo del vocabulario propio de la vida escolar, pues aunque reconoce muchas palabras, no ha consolidado una comprensión conceptual suficientemente profunda que permita su uso autónomo. En este contexto, se propone la sistematización de recursos semánticos como estrategia para aprender a explicar significados y transformar el léxico pasivo en léxico disponible. Se presenta una microsecuencia didáctica basada en la entrevista oral que integra lectura, oralidad y reflexión metalingüística, y que pone el acento en la gestión del aula como elemento clave para incidir en la implicación, la motivación y la equidad en las intervenciones orales de todo el alumnado.