El presente artículo investiga las conductas aberrantes que se manifiestan en las representaciones ficticias de traductores e intérpretes. Las diversas manifestaciones de conducta indebida mostradas aquí sirven para iluminar las complejidades morales inherentes a la mediación lingüística. El análisis revela una tipología de mala conducta profesional que va desde la apropiación textual, donde los traductores disminuyen sistemáticamente el material original mediante la omisión selectiva, hasta la sustitución textual completa, en la que los profesionales reemplazan obras enteras con composiciones originales manteniendo la pretensión de traducción. Categorías adicionales incluyen la paulatina usurpación autoral a través de la anotación excesiva, la interpretación errónea deliberada en situaciones de riesgo vital, la manipulación competitiva de la precisión interpretativa para beneficio personal, la fabricación de textos fuente para reclamar doble autoría, y la modificación narrativa vengativa dirigida a personajes específicos. Estas representaciones ficticias sirven como exámenes críticos de dinámicas de poder incrustadas en la práctica de la traducción y la interpretación, destacando las tensiones entre fidelidad, creatividad, ética personal y responsabilidad profesional. Los hallazgos demuestran cómo la ficción literaria funciona como un espacio para explorar los límites de la conducta profesional en los estudios de traducción, revelando las complejas negociaciones entre precisión y adaptación, neutralidad e intervención, y servicio e interés propio que caracterizan el papel del traductor/intérprete como intermediario cultural. Esta tipología contribuye a comprender los marcos éticos que rigen la traducción y la interpretación, al tiempo que ilustra cómo las narraciones ficticias pueden iluminar dilemas profesionales del mundo real en la comunicación translingüística.
This article examines deviant practices found in fictional portrayals of translators and interpreters. The diverse manifestations of misconduct shown here serve to illuminate the moral complexities inherent in linguistic mediation, revealing a typology of professional misconduct that ranges from textual appropriation, in which translators systematically diminish source material through selective omission, to complete textual substitution, wherein practitioners replace entire works with original compositions while maintaining the pretense of translation. Additional categories include gradual authorial usurpation through excessive annotation, deliberate misinterpretation in life-threatening situations, competitive manipulation of interpretive accuracy for personal gain, fabrication of source texts to claim dual authorship, and vindictive narrative modification targeting specific characters. These fictional portrayals serve as critical examinations of the power dynamics embedded in translation and interpretation practice, highlighting tensions between fidelity, creativity, personal ethics, and professional responsibility. The findings demonstrate how literary fiction functions as a site for exploring the boundaries of professional conduct in translation studies, revealing the complex negotiations between accuracy and adaptation, neutrality and intervention, and service and self-interest that characterize the translator/interpreter’s role as cultural intermediary. This typology contributes to understanding the ethical frameworks governing translation and interpretation while illustrating how fictional narratives can illuminate real-world professional dilemmas in cross-linguistic communication.