La “intermediación lingüística por parte de menores” (ILM, Vargas-Urpi y Romero, 2023) es un fenómeno multidimensional que cuestiona su simple reducción a una experiencia psicológica positiva o negativa, lo que explica parcialmente la falta de consenso sobre los efectos de la ILM en los niños bilingües.
Un corpus de aproximadamente ocho horas de entrevistas semiestructuradas con treinta inmigrantes adultos que ejercieron como intermediadores lingüísticos durante su infancia lleva a la autora a reflexionar sobre posibles estresores que, en última instancia, podrían ayudar a predecir las reacciones, habilidades de afrontamiento y adaptación psicológica de los niños cuando asumen roles de adultos.
El estudio reveló dos parámetros que pueden ayudar a predecir situaciones potencialmente estresantes derivadas de la ILM: 1. Mayor o menor conciencia de las consecuencias de los errores de interpretación (juego vs. responsabilidad); y 2. El desafío de la madurez mixta (una capacidad cognitiva desarrollada que coexiste con habilidades emocionales y de gestión del estrés aún en progreso de adquisición).
Estas dos variables, junto con otros posibles factores estresantes que contempla el estudio, como la complejidad, gravedad o incomodidad de la situación, los hacen potencialmente vulnerables y podría explicar emociones contradictorias, como la coexistencia de sentimientos de autoestima y sobrecarga.
Las conclusiones sugieren la necesidad de evitar la atribución prematura de responsabilidades antes de que los menores estén preparados emocional y evolutivamente para ello, un ejercicio de concienciación y pedagogía significativo, ya que muchas familias inmigrantes siguen prefiriendo "confiar" en sus propios hijos como mediadores lingüísticos, incluso cuando se dispone de intérpretes profesionales.
Child language brokering (CLB) is too varied to be portrayed as a solely positive or negative psychological experience, which provides at least a partial explanation for the mixed findings in the extant literature about the effects of CLB on bilingual children.
A corpus of approximately eight hours of semi-structured interviews with thirty former child language brokers from different countries allows the author to reflect on potential stressors that could ultimately help to predict children’s emotional responses, coping skills and psychological adaptation to challenging settings.
The study revealed two parameters that may predict potentially stressful situations and negative outcomes arising from CLB: 1. awareness of the consequences of mistranslations (game vs. responsibility), and 2. language brokers’ mixed maturity, i.e. the ability to handle exposure to cognitive situations and challenges they may lack the emotional skills for. These two variables, along with other potential stressors, such as the complexity, severity or unease with the situation, makes them potentially vulnerable and might explain conflicting emotions when translating in adult situations, such as the coexistence of feelings of self-worth with feeling overburdened.
The conclusions draw attention to avoiding the premature assigning of translating responsibilities before children are emotionally or developmentally ready, an approach worth considering as many immigrant families still prefer to ‘trust’ their own children as linguistic mediators, even when professional interpreters may be available.