Este artículo estudia dos obras literarias signadas por el desplazamiento: Todo lo que se mueve, de Valeria Mata (2020), y Terrestre, de Cristina Rivera Garza (2025), con el propósito de demostrar la capacidad que tiene la escritura de las viajeras para proponer vías de emancipación ética y estética, en línea con las demandas de Marina Garcés (2017) para los saberes humanistas.
En primer lugar, se observan la corporeización del desplazamiento y la visibilización de las violencias a las que se exponen las mujeres que viajan como modos de subvertir las prácticas espaciales. En segundo lugar, se analizan las renovaciones operadas en los relatos, por medio de la transgresión de sus códigos o el desborde del papel tradicionalmente reservado a los sentidos, lo que conduce de nuevo a un desplazamiento corporeizado. Se comprueba, con ello, el potencial de las figuraciones del espacio y las formas de movilidad de las viajeras para renovar los discursos culturales.
This article examines two literary works defined by displacement: Valeria Mata’s Todo lo que se mueve (2020) and Cristina Rivera Garza’s Terrestre (2025), aiming to demonstrate the capacity of women’s travel writing to propose paths of ethical and aesthetic emancipation, in alignment with Marina Garcés’ (2017) call for a renewal of humanistic knowledge.
The study first observes how the embodiment of displacement and the visibility of violence against women travelers serve as means of subverting spatial practices. Secondly, it analyzes the discursive shifts achieved through the transgression of established codes and the expansion of the role traditionally reserved for the senses, both of which reinforce the concept of embodied displacement. Ultimately, this illustrates the potential for female figurations of space and mobility to revitalize contemporary cultural discourse.