Murcia, España
En 1678, el monje cisterciense español Juan Caramuel y Lobkowitz, arquitecto, matemático, filósofo y lingüista, escribió la obra Architectura civil, recta y obliqua considerada y dibuxada en el templo de Ierusalem [...] promovida a suma perfección en el templo y palacio de S. Lorenço cerca del Escorial. En ella, las Siete Maravillas de la Antigüedad, como paradigmas de un pasado célebre a emular, aparecen como los ejemplos perfectos para sustentar su teoría arquitectónica. En este estudio, se analiza la información que Caramuel presenta sobre cada una de ellas, donde se evidencia un dominio de la fuentes clásicas y una dosis de crítica hacia esas grandes obras que, según él, no pueden competir con la arquitectura de su época. Al mismo tiempo, se muestra la corriente de opinión que va sentando las bases de la consideración del Escorial como octava maravilla. El análisis de los prodigios de la Antigüedad le servirá para justificar la preeminencia de las grandes obras de su tiempo, que culminan en la que él considera la octava maravilla: el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
In 1678, the Spanish Cisternian monk Juan Caramuel de Lobkowitz, architect, mathematician, philosopher and linguist, wrote the work Architectura civil, recta y obliqua considerada y dibuxada en el templo de Ierusalem [...] promovida a suma perfección en el templo y palacio de S. Lorenço cerca del Escorial. In this work, the Seven Wonders of Antiquity, as paradigms of a famous past to be emulated, appear as the perfect examples to support his architectural theory. This study analyzes the information that Caramuel presents about each of them. There is evidence os a mastery of classical sources and a dose of criticism towards those great works that, according to him, cannot compete with the architecture of his age. At the same time, the current of opinion that is lying the foundations for the consideration of El Escorial as the eight wonder is shown. The analysis of the prodiges of Antiquity will serve him to justify the preeminence of the great works of his time, culminating in what he consideres the eight wonder: the Royal Monastery of San Lorenzo de El Escorial.