Valencia, España
El presente trabajo pretende demostrar que las brujas de Zugarramurdi vuelven a la vida en 1811 gracias a la reedición que realiza Leandro Fernández de Moratín del panfleto publicado por Juan de Mongastón en 1611. Más allá del aparato de sesenta notas que el ilustrado añade al texto original, con la finalidad de criticar duramente la superstición y la actuación de la Inquisición, resulta determinante sobre todo la recuperación del opúsculo, lo cual supone una reactivación del interés en el caso brujesco de 1610, que había caído en un cierto olvido tras el edicto de silencio de 1614. Combinando la crítica literaria con disciplinas como la historia y la antropología, se mostrarán las consecuencias del retorno de estas brujas, puesto que saltarán de las páginas de la relación a las de la prensa y a las de múltiples obras literarias, instaurándose en el imaginario colectivo y materializándose también como representación estética.
This current work attempts to prove that the Zugarramurdi witches came back to life in 1811 thanks to Leandro Fernández de Moratín’s reissue of the pamphlet published by Juan de Mongastón in 1611. Beyond the apparatus of sixty notes that the enlightened author adds to the original text, with the purpose of harshly criticizing superstition and the actions of the Inquisition, it is the recovery of the pamphlet which is most decisive: it brought back to life the interest in the witchcraft case of 1610, which had fallen into a certain oblivion after the 1614 edict of silence. By combining literary criticism with disciplines such as history and anthropology, the consequences of the return of these witches will be shown, as they leap from the pages of the account to those of the press and to multiple literary works, becoming entrenched in the collective imagination and, also, coming to fruition as an aesthetic representation.