En 1973, Ricardo López Aranda adaptó Don Quijote de la Manchapara el Teatro Nacional de Juventudes, una institución dedicada a la promoción del teatro infantil bajo los auspicios de la Sección Femenina. A pesar de su relevancia en el panorama cultural de la última etapa del franquismo, esta adaptación ha sido en gran medida ignorada tanto por el cervantismo como por la crítica teatral. Este artículo examina su papel dentro del teatro infantil y su lugar en la historiografía de las representaciones teatrales de Don Quijote, constituyendo el primer análisis académico de su impacto. Asimismo, arroja luz sobre un aspecto olvidado de la historia literaria y teatral, enriqueciendo la comprensión del legado perdurable de la obra maestra de Cervantes.
In 1973, Ricardo López Aranda adapted Don Quijote de la Manchafor production at the Teatro Nacional de Juventudes, a cultural institution dedicated to promoting children’s theater under the auspices of the Sección Femenina. Despite its significance during the late Franco era, this adaptation has been largely overlooked by theater critics and scholars of Cervantes. This article delves into its role as a cultural artifact in children’s theater and its place in the historiography of Don Quixote’s theatrical performances, representing the first scholarly examination of its impact. Moreover, this study sheds light on a neglected facet of literary and theatrical history, enriching our understanding of the enduring legacy of Cervantes’ masterpiece.