México
La modernidad temprana, que suele situarse en la amplia franja cronológica contenida entre los siglos XVII y XVIII (extendiéndose, en ocasiones, hasta el XIX), es a la vez similar y distinta a la nuestra. Plantó las semillas del bosque material e ideológico que habitamos, aunque no pudo prever el denso entramado que brotaría de ellas. Ese periodo no ha dejado de murmurarnos cosas al oído. Insiste en convencernos (contra toda evidencia) de que el ser humano es el centro y el parámetro de todas las cosas. Se empeña en afirmar que el progreso ha de ser el paradigma rector y la ciencia su salvaguarda. Sin embargo, otras voces del coro cacofónico de la realidad interrumpen ese rumor sirénico y lo ponen en duda. Muchas de ellas, las más potentes, provienen del arte y la literatura.