La publicación Las afueras (1997), de Pablo García Casado, supuso una de las mayores irrupciones en el panorama poético español de los últimos años. La ópera prima del autor cordobés disfrutó de un amplio aval crítico y generó grandes expectativas gracias a la presentación de una voz que lograba plasmar la cadencia de los tiempos (pos)modernos. El objetivo de este artículo reside en destacar cómo, desde una clara voluntad autopoética, dirige su volumen a una renovación formal y referencial de la poesía del momento, estancada en un realismo figurativo y confesional que carecía de una consistente fijación con lo real.