Este artículo analiza Muertos y disfraces (1974), de Marco Antonio Campos desde una clave de lectura metapoética, con el objetivo de precisar cómo el poeta replantea el sentido y la función de la poesía frente a un contexto de crisis ideológica y agotamiento de los discursos históricos del siglo XX. A partir del análisis de poemas representativos, se identifica una poética traslúcida que dialoga con la tradición y autoconciencia del oficio. Campos cuestiona la utilidad de la poesía, examina su alcance y la sostiene como un ejercicio de lucidez crítica. El análisis permite comprender que el desencanto no conduce a la renuncia, sino a la afirmación de la palabra y el oficio poético