En este trabajo, se analiza la novela Mandíbula (2018) de la autora ecuatoriana Mónica Ojeda desde el cruce entre feminismo, mad studies y estudios sobre el cuerpo para analizar cómo la locura femenina y el deseo corporal funcionan como fuerzas subversivas frente al orden patriarcal. Partiendo de la crítica al sujeto cartesiano, se sostiene que los mad studies defienden una subjetividad no-normativa que desestabiliza los parámetros de la normalidad, permitiendo pensar identidades femeninas fluidas y encarnadas. En las obras de Ojeda, los cuerpos son atravesados por la violencia, el deseo e incluso la abyección; sin embargo, la afección entre mujeres en Mandíbula, caracterizada por la intensidad del contacto físico, revela que el dolor derivado de este amor —maternal, de amistad y homoerótico— es funcional para erosionar los límites identitarios y cuestionar los modelos de salud, crecimiento y feminidad. El culto al Dios Blanco, la centralidad del «horror blanco» y la figura de la madre violenta articulan una simbología en la que amor y muerte se entrelazan, y donde el cuerpo deviene el principal medio de conocimiento y experiencia. Así, la locura femenina no se presenta como patología, sino como una forma de resistencia que libera deseos reprimidos y permite imaginar vínculos y subjetividades más allá de la razón patriarcal, aun al precio de la disolución del sujeto y de la cercanía con la violencia y la muerte.
This article analyses the novel Mandíbula (2018) by Ecuadorian author Mónica Ojeda through the intersection of feminism, mad studies, and body studies, in order to examine how female madness and bodily desire operate as subversive forces against the patriarchal order. Drawing on a critique of the Cartesian subject, it argues that mad studies advocate for a non-normative subjectivity that destabilises the parameters of normality, thus enabling the conceptualisation of fluid and embodied female identities. In Ojeda’s work, bodies are traversed by violence, desire, and even abjection; however, the affective bonds between women in Mandíbula, characterised by the intensity of physical contact, reveal that the pain produced by this love—maternal, friendly, and homoerotic— is functional in eroding identitarian boundaries and in challenging dominant models of health, development, and femininity. The cult of the White God, the centrality of the «white horror», and the figure of the violent mother articulate a symbolic system in which love and death are intertwined, and in which the body becomes the primary medium of knowledge and experience. Thus, female madness is not presented as pathology, but as a form of resistance that releases repressed desires and makes it possible to imagine forms of relationality and subjectivity beyond patriarchal reason, even at the cost of the dissolution of the subject and proximity to violence and death.