México
En la narrativa latinoamericana contemporánea escrita por mujeres, diversas obras han desafiado las categorías tradicionales de análisis al explorar temas ligados al cuerpo y la identidad. Sin embargo, existe un desfase entre esta producción y su sistematización crítica, lo que ha limitado la incorporación de autoras como María José Navia a debates académicos consolidados. El presente trabajo examina la relación entre enfermedad, cuerpo e identidad en los cuentos «Mal de ojo» y «Dependencias» de Todo lo que aprendimos de las películas (2023). El abordaje se fundamenta en las perspectivas de Javier Guerrero y Nathalie Bouzaglo (2009), quienes conciben la enfermedad como una superficie de proyección de tensiones socioculturales, y de Begonya Sáez (2007), quien entiende la identidad como una construcción relacional. A partir de estos marcos, se examina cómo los relatos de Navia representan cuerpos enfermos que desestabilizan la autopercepción y los vínculos con el entorno social. Se concluye que la enfermedad opera como un lenguaje que visibiliza la fragilidad de la identidad, explorando los límites del sujeto en contextos donde la estabilidad del yo depende de redes discursivas inestables.
In contemporary Latin American narrative written by women, several works have challenged traditional analytical categories by exploring themes linked to the body and identity. However, a discrepancy exists between this literary production and its critical systematization, which has limited the incorporation of authors such as María José Navia into consolidated academic debates. This paper examines the relationship between illness, body, and identity in the short stories «Mal de ojo» and «Dependencias» from Todo lo que aprendimos de las películas (2023). The approach is grounded on the theoretical perspectives of Javier Guerrero and Nathalie Bouzaglo (2009), who conceive illness as a surface for projecting sociocultural tensions, as well as Begonya Sáez (2007), who understands identity as a relational construction. From these outlines, the study examines how Navia’s stories represent diseased bodies that destabilize self-perception and ties to the social environment. It concludes that illness operates as a language that highlights the fragility of identity, exploring the limits of the subject within contexts where the stability of the self is reliant on unstable discourse networks.