En este artículo se efectúa una lectura de la obra poética de Olga Acevedo, en atención a las estrategias discursivas que utiliza para exceder los mandatos de género que exigían a las autoras de su época el ejercicio de escrituras menores, como la lírica sentimental o didáctica. Así, se analizan distintas modalidades de autorrepresentación o autodefinición por parte de la poeta, según diversos registros que adopta a lo largo de su trayectoria. De esta forma, se proponen cuatro tipos de autofiguración con que negocia su posición dentro del campo literario: primero crea una voz oracular y mística, representándose como una mujer diferente u otra. Más adelante, asume un registro retrospectivo, desde el que surge la voz de una poeta en crisis, sola e incomprendida. Luego, elabora una voz política desde la que se suma al socialismo internacional, al tiempo que subraya la agencia revolucionaria de las mujeres. Finalmente, poco antes de fallecer, asume un registro autobiográfico en función del cual reivindica su trabajo como poeta y activista cultural.