Ignacio Sánchez Osores
En este artículo se analizan las relaciones entre naturaleza y subjetividad queer en un corpus, principalmente poético, del ensayista, esteta y poeta chileno Luis Oyarzún. Polemizando con la crítica oyarzuniana, presa de una “erofobia de la naturaleza” (Gaard), propongo que el escritor elabora una poética ecológica queer que aboga por una naturalización y, simultáneamente, una desnaturalización de una subjetividad no normativa que, culturalmente, ha sido codificada como antinatural y contranatural. A través de esta poética desnaturalizadora de la naturaleza (queer) y de la figuración del cruisser, Oyarzún escenifica modelos alternativos de nexo con el mundo no-humano, es decir, genera raros parentescos que no solo cuestionan la dicotomía naturaleza/cultura, sino que demuestran las “performances queer de la naturaleza” (Barad). Vistas, así las cosas, el poeta instala un lugar de enunciación de resistencia en el que la naturaleza es politizada y despojada de una representación mimética y reproductiva para erigirse como una productiva agente queer.