El artículo plantea una trayectoria de la obra de Diamela Eltit —desde las performances Zona de dolor I y III, pasando por Lumpérica y El cuarto mundo hasta la última novela Falla humana— para rastrear la emergencia de lo que se postula como cuerpos fragmentados y expandidos. Las corporalidades que emergen no pueden ser comprendidas desde su unidad, sino más bien son cuerpos que se fragmentan y se extienden hacia otros cuerpos, humanos y no humanos, y cuestionan las formas representacionales con las que contamos para dar cuenta de la realidad material de ellos. Desde las nociones del cuerpo fragmentado (Butler) y cuerpos expandidos (McLuhan), el texto pretende mostrar las maneras en que la narrativa de Eltit imagina las corporalidades en sus fisuras y desbordes.