Se exploran las diversas figuraciones del cuerpo materno en tres novelas de Diamela Eltit —El cuarto mundo, Impuesto a la carne y Sumar—, abordando sus modos de devenir en subjetividades psicopolíticas, cuyas luchas consisten en tensionar y/o contrarrestar tanto la violencia del terrorismo de Estado del Chile (post-)golpe como la violencia de género de la episteme patriarcal de la nación neoliberal. La escritura de Eltit articula las problemáticas de clase, etnia y género-sexual a una memoria intergeneracional, de carácter psicopolítica y, por ende, a diversas épicas de movilización y resistencia, develando el potencial de subversión contra lo uno patriarcal, totalitario, del que son portadores los cuerpos grotescos latinoamericanos.