Este artículo analiza Falla humana (2023) de Diamela Eltit como expresión de una nueva fase de su obra, definida como etapa del desalojo. Se sostiene que la novela desplaza el foco de la violencia sobre el cuerpo hacia la violencia sobre el habitar, articulando el desalojo como una tecnología jurídica y urbana que reorganiza la vida. En diálogo con Fuerzas especiales (2013) y Sumar (2018), se propone que la expulsión no opera como un evento puntual, sino como una estructura que organiza la experiencia temporal, afectiva y material de los sujetos. A partir de la articulación entre la acumulación por desposesión y la necropolítica, el análisis demuestra que el desalojo produce vidas expulsables, clasificadas como excedentes del capital urbano. Finalmente, se argumenta que la novela no solo expone esta lógica, sino que también registra la persistencia de restos —cuerpos y memorias irreductibles— que configuran una comunidad desobrada. El artículo propone que las escrituras del desalojo constituyen una categoría crítica relevante para abordar la narrativa chilena contemporánea.