La novela ecuatoriana Don Goyo (1933) de Demetrio Aguilera Malta, ejemplo central del indigenismo y realismo social que fructificaron en ese país a partir de la década del veinte, problematiza profundamente ideas recibidas sobre lo humano. Así, mi interés al leerla es indagar por la suerte de lo poshumano en la narrativa latinoamericana de principios de siglo XX. Propongo abrir un diálogo no simplemente sobre el interrogatorio que la novela plantea respecto de la modernidad, sino más bien sobre una de sus expresiones claves en la narrativa latinoamericana moderna: el reclamo de la libertad y los derechos del humano subalterno.