Este artículo propone un acercamiento a la memoria histórica en el teatro español del siglo XXI. Se parte de la convicción de que la Transición supuso una renuncia al recuerdo del pasado traumático, y se atiende a las respuestas que la dramaturgia española ha dado a esa desmemoria. Intelectuales como Rafael Sánchez Ferlosio, Carlos Blanco Aguinaga o Rafael Chirbes se acogen al pensamiento de Walter Benjamin sobre la necesidad de subvertir el discurso dominante. Estudiosos como Carmen Moreno-Ñuño o David Becerra Mayor critican una literatura que despolitiza la memoria de la Guerra Civil. En el teatro español actual se constata un interés creciente por conocer más acerca de un pasado que ha sido sustraído. Este empeño se resuelve en una búsqueda de la memoria de las víctimas, con la voluntad de asumir una responsabilidad. El paradigma establecido por “¡Ay, Carmela!”, de José Sanchis Sinisterra, ha podido servir de referencia. Ha de pensarse también en Angélica Liddell, quien renuncia a la ficción y propone el testimonio desnudo del dramaturgo. Se estudian con mayor atención las siguientes obras: “Pies descalzos bajo la luna de agosto”, de Joan Cavallé; “Entrañas”, de Titzina; “NN 12”, de Gracia Morales; “Las islas del tiempo”, de Antonio Fernández Lera; “Cine”, de La Tristura; “Junto al río”, de Carmen Soler; “2004” (“Tres paisajes, tres retratos y una naturaleza muerta”), de Carlos Marqueríe; y “Palimpsesto” (“Cuaderno de Dinamarca”), de Nieves Rodríguez. (EP-R)
This article offers an approach to the topic of historical memory in 21st-century Spanish theatre. The study starts from the conviction that the Transition entailed renouncing historical memory about the traumatic past, considering the responses that contemporary Spanish drama has provided to this forgetfulness. Intellectuals including Rafael Sánchez Ferlosio, Carlos Blanco Aguinaga and Rafael Chirbes have embraced Walter Benjamin’s reflections on the need to subvert dominant discourses. Scholars such as Carmen Moreno-Nuño and David Becerra Mayor criticize a literature that depoliticizes the memory of the Spanish Civil War. In contemporary Spanish theatre, there is a growing interest in learning more about a past that has been taken away. This endeavor results in a search for the memory of the victims, with a willingness to take responsibility. The paradigm established by José Sanchis Sinisterra’s “¡Ay, Carmela!” has served as a reference point. But Angélica Liddell should also be considerad, since she renounces fiction, instead proposing as material the playwright’s own naked testimony. The following works are studied in greater detail in this article: “Pies descalzos bajo la luna de agosto” by Joan Cavallé, “Entrañas” by Titzina, “NN 12” by Gracia Morales, “Las islas del tiempo” by Antonio Fernández Lera, “Cine” by La Tristura, “Junto al río” by Carmen Soler, “2004” (“Tres paisajes, tres retratos y una naturaleza muerta”), by Carlos Marqueríe, and “Palimpsesto” (“Cuaderno de Dinamarca”) by Nieves Rodríguez. (EP-R)