Víctor Manuel Longa Martínez
, Juan José López Rivera 
Los prejuicios lingüísticos tienen gran aceptación social, impregnando la sociedad. Sin embargo, no solo son asumidos por personas sin formación lingüística; sorprendentemente, a veces también son propagados por profesionales del lenguaje, siendo en este caso más dañinos, por proceder de especialistas que a ojos de los legos tienen plena autoridad en la materia. El presente trabajo ofrece un ejemplo al respecto, un artículo periodístico escrito por Antonio Benítez Burraco, profesor de lingüística de la Universidad de Sevilla y publicado en un medio de gran tirada (ABC edición de Sevilla). Este autor afirma que la defensa de la diversidad lingüística del estado español y de las variedades diferentes de la estándar es una “obsesión”, y que existe una agresiva defensa de las lenguas regionales (sic) frente al español y de las variedades no estándares frente a la estándar. El trabajo analiza críticamente varios prejuicios que subyacen a las tesis de Benítez Burraco y sostiene que es incomprensible que un lingüista no solo no combata los prejuicios lingüísticos, sino que los disemine.