Santiago de Compostela, España
El presente artículo analiza “Sibila” (2021), de Rosa Aneiros, como ejemplo paradigmático de la literatura neorrural gallega contemporánea y su tratamiento de la memoria campesina insular. A partir de un marco teórico que combina los estudios de memoria, la biopolítica y la crítica del patrimonio, se argumenta que la novela articula un paralelismo estructural entre desposesión territorial y desposesión reproductiva, revelando cómo las políticas de patrimonialización estatal operan simultáneamente sobre territorios comunitarios y cuerpos femeninos. El análisis se organiza en torno a dos mecanismos narrativos complementarios: la reconstrucción temporal mediante “flashbacks”, que funcionan como dispositivos de recuperación de una memoria colectiva en vías de extinción, y la espacialización de esa memoria en microespacios que actúan como archivos de experiencia comunitaria. Se concluye que la insularidad no es un elemento accesorio sino constitutivo del argumento crítico de la obra: la escala limitada del territorio insular permite implementar dinámicas de gestión neoliberal de la ruralidad —despoblación, museificación, control biopolítico— que operan de forma más difusa en espacios rurales continentales y que, precisamente por esa concentración, resultan aquí especialmente visibles y analizables. La hibridación genérica de la novela —“noir”, distopía y ciertos rasgos de la autoficción— se interpreta como estrategia funcionalmente coherente con su proyecto de denuncia de las violencias estructurales del capitalismo patrimonial contemporáneo sobre comunidades rurales periféricas.
This article analyzes “Sibila” (2021), by Rosa Aneiros, as a paradigmatic example of contemporary Galician neo-rural literature and its treatment of insular peasant memory. Based on a theoretical framework that combines memory studies, biopolitics, and heritage criticism, it argues that the novel articulates a structural parallelism between territorial dispossession and reproductive dispossession, revealing how state heritage policies operate simultaneously on community territories and female bodies. The analysis is organized around two complementary narrative mechanisms: temporal reconstruction through flashbacks, which function as devices for recovering a collective memory in danger of extinction, and the spatialization of that memory in micro-spaces that act as archives of community experience. It concludes that insularity is not an accessory element but rather a constitutive part of the work’s critical argument: the limited scale of the island territory allows for the implementation, with exceptional radicalism, of neoliberal management dynamics of rurality—depopulation, museumification, biopolitical control—that operate in a more diffuse manner in continental rural spaces and that, precisely because of this concentration, are particularly visible and analyzable here. The novel’s generic hybridization—noir, dystopia, and certain features of autofiction—is interpreted as a strategy that is functionally consistent with its project of denouncing the structural violence of contemporary patrimonial capitalism on peripheral rural communities