El hecho de querer formular una teoría de la literatura al margen del lenguaje que la fundamenta, o el de considerar a éste como simple convención arbitraria, transgrede o relativiza un fenómeno originario, el del pensamiento erótico. Desde los diálogos de Platón hasta nuestros días, desde Sócrates a A. Machado, existe un principio inherente al lenguaje que formaliza la transitividad «genética» del hombre creando una voz alterativa. El lenguaje mismo resulta la incidencia, o la cisura, siempre renovada por un intento de sutura —retórica—. En el espacio del impulso al deseo cumplido se constituye la sintaxis de la ficción como una metáfora radical que posibilita cualquier otra unión reparadora.
The intention of formulating a literary theory without taking into account the language on which it is based, or just regarding it as a mere arbitrary convention, transgresses o renders relative a primeval phenomenon that of erotic thinking. Plato’s «Dialogues» until the present day, from Socrates to A. Machado, we find a inherent principle in language which gives form to the «genetic» transitivity of man creating another’s voice. Language itself becomes incidence, caesura, continually revived by a kind of rhetorical suture. It is in that interval between an impulse and the fulfilled desire that the syntax of fiction as a radical metaphor which enables any other repairing union is rendered possible.