Dina V. Picotti
La experiencia intercultural americana conduce a quien la recorra e intente registrar y comprender su protagonismo en la historia y su consiguiente aporte a a la constitución de lo humano, a tener que partir de esas diferentes formas de vida que son las culturas, en su identidad e interrelación, y dejándose informar y transformar por ellas, a recoger también sus modos de comprensión y articulación,y por lo tanto a seguir construyendo con ello la inteligibilidad y racionalidad, que de este modo resulta interlógica. De alguna manera esto se ha verificado a menudo en el pensamiento filosófico-científico y en el de los diversos pueblos, porque la recíproca influencia es inevitable, pero si una hermenéutica de vía larga como la propuesta por P. Ricoeur explícitamente lo ha intentado al reunir e instruirse en las diferentes interpretaciones dadas en la cultura occidental, la vigencia de otras culturas reclama extender tal vía a ellas, a fin de poder responder a las exigencias del espacio y del tiempo, transformando al menos en este aspecto la globalización en ecumene. Se ofrecen algunos ejemplos de construcción y ejercicio interlógico de la razón.