Madrid, España
La suegra es uno de los objetos de mofa más extendidos en las tradiciones cómicas de diferentes contextos históricos y culturales. Desde la perspectiva masculina que tradicionalmente ha dominado el discurso cómico, el carácter bufo de este personaje bebe de tropos misóginos y edadistas. En la producción cinematográfica española son frecuentes las comedias de costumbres en torno a la pareja y/o la familia donde la suegra aparece como una fuerza antagónica al protagonista varón. Si bien las suegras suelen ser personajes de reparto relegados a apariciones breves, los largometrajes Maldición gitana (Jerónimo Mihura, 1953) y Despedida de soltero (Eugenio Martín, 1959) que aquí se estudian les conceden un inusitado protagonismo. A partir de convenciones propias de la comedia basada en la guerra de los sexos, la suegra aparece como un ser grotesco pero que goza de poder, astucia y tesón para enfrentarse al orden que el hombre pretende imponer. Si bien las transgresiones cómicas de estos personajes pueden invitar a una risa punitiva y conservadora que refuerza el orden patriarcal, existen posibilidades de lectura heterodoxas que habilitan una risa más liberadora y disruptiva hacia las normas de género.
Mothers-in-law are one of the most widespread objects of mockery in comic traditions in different historical and cultural contexts. Thanks to the male perspective that has traditionally dominated comic discourse, this farcical character relies on misogynist and ageist tropes. In Spanish film production, comedies of manners about marriages and/or the family frequently portray the mother-in-law as antagonist to the male protagonist. Although mothers-in-law are usually stock characters whose appearances are only brief, the feature films Maldición gitana (Jerónimo Mihura, 1953) and Despedida de soltero (Eugenio Martín, 1959), studied here, give them an unusual prominence. Based on the conventions of comedies about the war of the sexes, the mother-in-law appears as a grotesque being but one who enjoys power, cunning, and tenacity as she confronts the order men otherwise try to impose. While the comic transgressions of these characters may invite punitive, conservative laughter that reinforces the patriarchal order, there are possibilities for heterodox readings that enable a more liberating and disruptive laughter at gender norms.