Jesús Gómez Morán
Como el hoyo del remolino o el ojo del huracán, las actitudes centralistas generan un movimiento que se reproduce inexorable, dirección obsesiva que dentro de la idiosincrasia mexicana da la impresión de estar indagando, o más bien revolviendo el perímetro del ombligo en busca de la luz del origen, el punto donde se perdió la unidad primigenia.