Este trabajo ofrece un análisis sociolingüístico crítico del concepto de norma lingüística, abordando su función como mecanismo de regulación y exclusión social. A partir de enfoques provenientes del ámbito de la sociolingüística variacionista, la sociología del lenguaje y la teoría de la acomodación se examinan cómo la norma legitima ciertas variedades mientras margina otras, reforzando jerarquías sociales. El caso del español andaluz se presenta como un ejemplo de convivencia marcado por una fuerte variación dialectal: mientras que se observa una creciente convergencia hacia el estándar en contextos formales, determinados rasgos locales persisten y se refuerzan en situaciones informales. Además, se analiza la aparición de una variedad intermedia urbana y las implicaciones educativas de estos procesos, donde la preeminencia del estándar en las aulas genera inseguridad lingüística y desigualdades sociales entre el alumnado. Finalmente, se plantea la necesidad de una educación más inclusiva que valore la diversidad lingüística y promueva la equidad en el ámbito escolar.